Queridos Reyes Magos:
Mi nombre es Clara. Soy
una sencilla adolescente de 16 años, cuyos únicos problemas, al parecer, son el
amor y la amistad. Pero esto no es así.
Soy una de esas pocas personas
que quedan que va siempre con una sonrisa por delante; y esto no debería ser
así.
Este año me he sido una buena
chica, al igual que siempre. He ayudado a las personas, tanto las que me lo han
pedido como las que no me lo han pedido, recibiendo a cambio una bonita sonrisa
de los demás; cuidado a mi familia, a mis amigos, e incluso a las personas que
no conozco. Digo siempre gracias, por favor, y no tengo ningún reparo en decir
perdón. Pero por mucha bondad que tenga, no es equivalente a mi situación
familiar. Me quejo de la situación económica en la que vivo, pero también me
quejo por el resto de España que están en mi misma situación, o incluso
muchísimo peor.
Este años os pido en general una
cosa, la felicidad para todos, tan sencillo como eso. Aunque no, no es tan
fácil como parece. Para conseguirla, conlleva un gran esfuerzo por parte de
todo el mundo.
Como bien sabréis, la Navidad es
una época de esperanza, el llamado Espíritu Navideño; y también bien sabréis,
que muchas de las familias, este año no podrán disfrutarlo. Niños que escriben
una carta hacia ustedes, Mis Majestades, con toda la ilusión de su infancia, y
que cuando el día 6 de enero se despierten gritando: “¡Los Reyes Magos!”, no
encuentren nada debajo del árbol, es algo deprimente, ¿no creen?
Y aquí es cuando realmente
empieza mi carta a vosotros, queridos Reyes Magos:
Pido la comprensión por parte de
toda España de la situación en la que estamos viviendo. Que nos ayudemos todos
entre todos, ya que todo el mundo desea ser ayudado, y muchas personas, aunque
no lo parezca, están deseando ayudar. No tengamos miedo de pedir ayuda, siempre
habrá alguien que nos la dé, sea quien sea, habrá alguien que esté encantado.
Pido políticos de verdad, que
ayuden a las personas, que no traten de demostrar que sabe más que el otro,
sino que demuestre que es la mejor persona para representarnos; que no exista
la corrupción, que es lo que menos necesitamos. En resumidas cuentas,
habitantes de país llamad España, que haya vivido en el estado en el que están
la mayoría de las familias actualmente y que sepa solucionarlo.
Pido que las personas sean
buenas. Me explico, el 90% de la personas son buenas, no tienen intención de
dañar a nadie, pero está ese 10% que tiene que llevar la contaria. ¿No sería
especialmente bueno que desapareciese ese 10%? Son personas que pueden cambiar,
llegando incluso a ser más felices de lo que a lo mejor son, que es el fin al
que todos queremos llegar.
Pido el respeto hacia todos los
seres humanos, seamos blancos, negros, morenos, de ojos achinados, mujer, con
discapacidades. Que esas bromas racistas y machistas de mal gusto desaparezcan;
que las personas con discapacidades, puedan demostrar que son la superación
personal en viva imagen; que las religiones no tachen a la mujer como inferior
que el hombre.
Pido que el fracaso escolar no
sea un hecho, sino que sea un traspié del pasado. Pido la educación; el compañerismo;
la simpatía; el agradecimiento; el reconocimiento de errores; la igualdad; que
seamos hormigas, en vez de cigarras; la paz entre los países y las persona… La
felicidad.
Melchor, Gaspar, Baltasar; os
aseguro, que a mi me quedan muchas cosas de esta gran lista por añadir.
Sobretodo os aseguro, que me quedan muchas cosas por aprender, y que algunas de
todas estas me las tengo que aplicar. Pero solo espero, que mis peticiones se
cumplan en un futuro no muy lejano, y que si no lo conseguimos, que sepáis que siempre
habrá personas a vuestra disposición que querrán cambiar el mundo.
Gracias por vuestro tiempo,
queridos Reyes Magos, y espero que pasen una muy Feliz Navidad.